sábado, 28 de enero de 2012

Los amos

Los amos:

Con motivo del paso de Garzón por el banquillo se ha insistido mucho, por parte de los que se alegran con su procesamiento, en que nadie está por encima de la ley pero, en mi opinión, deberían, como estoy haciendo yo ahora, haber usado el condicional. A los que no somos expertos en leyes nos descorazona que delitos flagrantes queden sin reparación por cuestión de forma o prescripción y, también, la levedad con la que muchos magistrados tratan a los delincuentes de guante blanco, a pesar del quebranto social que causan sus vilezas.


Al señor Díaz Ferrán, expresidente de la CEOE –que tiene varios pleitos pendientes por trincar presuntamente–, le sale un nuevo caso por embolsarse los depósitos que abonaban los viajeros en sus agencias a modo de señal.


También se ha identificado al hasta hace poco presidente de la patronal de Alicante, Rafael Martínez Berna, como uno de los que operaban con la trama Gürtel, ya saben, esa trampa que le organizó Garzón al PP, partido al que don Rafael abonó, presuntamente, 200.000 euros.


Estos señores representaban a la cúpula del poder económico y su organización, avalista de Rajoy y agente social, se proponen como impulsores de las soluciones que arreglarán la vida de los ciudadanos ahora que la política, dicen, ya no tiene sentido.


Exigen una drástica reforma laboral y se quejan del daño que hacen los sindicatos. No proponen ningún recorte para sí mismos y, desde luego, no inspiran esa confianza que Rajoy decía traer debajo del brazo. En todo caso, inspirarían a Francis Ford Coppola si tuviera que hacer una cuarta entrega.

La remontada de Gingrich

La remontada de Gingrich:


Ni sus tres matrimonios, adulterios incluidos. Ni sus 20 años en la Cámara de Representantes (la institución más impopular), incluidos los últimos cuatro como su presidente. Ni los rentables años pasados al servicio de ciertos lobbies. Ni la millonada que recibió como asesor de Freddie Mac. Ni sus escasos medios financieros comparados con la maquinaria de Romney.


Todo eso resultó irrelevante. Newt Gingrich ganó en las primarias de Carolina del Sur y culminó una espectacular remontada en menos de una semana. Incluso para esa montaña rusa que son las primarias de este año, llama la atención. Obtuvo el 40,4% de los votos. Romney se quedó con el 27,8%, Rick Santorum con el 17% y Ron Paul con el 13%.


Hace sólo cinco días, Nate Silver concedía una ventaja de 12 puntos a Romney en el promedio de los sondeos.


Siempre enganchados al carro del último ganador, los medios de comunicación norteamericanos comenzaron a hablar en pasado de Gingrich después de que no llegara al 10% en New Hampshire. Calculaban el aguante que tendría Santorum hasta rendirse a la evidencia. Se decía que Romney estaba en camino de cerrar la historia antes de que acabara enero gracias a las dos citas de Carolina del Sur y Florida.


Ocurrieron dos cosas. Los dos últimos debates fueron horribles para Romney. Por primera vez, sus rivales aceptaron que si centraban sus ataques en Obama, estaban entregando la nominación al ex gobernador de Massachusetts. Ya unos días antes Gingrich, con la ayuda de Perry, había lanzado toda su munición contra Romney, describiéndolo como un plutócrata que había ganado millones descuartizando empresas y despidiendo a miles de trabajadores.


Algunos decían que eso era como atacar al favorito de los republicanos desde la izquierda, y la verdad es que unos cuantos analistas conservadores coincidían en esa crítica y se quejaban de que los activistas de Occupy Wall Street suscribirían con gusto esas palabras. Pero lo cierto es que las grandes corporaciones (que en el lenguaje de Romney son también “personas”), los fondos de inversión y Wall Street no tienen muchos defensores en la base republicana de unos cuantos estados de EEUU, y uno de ellos es Carolina del Sur.


Según el sondeo de CBS, Romney sólo ganó a Gingrich (47%-32%) entre los votantes republicanos que ganan más de 200.000 dólares. Todos los que ganan menos (y son un 95% del total) apostaron por el segundo por una amplísima diferencia.


Luego apareció la denuncia de la segunda mujer de Gingrich. ¿Cómo iban a encajar eso los votantes evangélicos, temerosos de Dios y defensores del carácter sagrado del matrimonio? Por lo visto, bastante bien. No hay nada mejor que un pecador reformado sobre todo si no es mormón.


Estaban enterados de todo eso, pero no les preocupó. Como ya comenté, la base republicana está firmemente convencida de que hay una conspiración de los medios de comunicación para atacar a sus políticos. Gingrich utilizó ese sentimiento con habilidad y tiró de manual. Se presentó como la víctima de una campaña de “las élites” y funcionó. Debería enviar sendos mensajes de agradecimiento a la cadena ABC (por la entrevista con la ex esposa) y a la CNN (por iniciar el último debate con una pregunta sobre el tema).


“Las élites de Washington y Nueva York” decía ayer Gingrich en su discurso de la victoria. Su descaro no conoce límites. Un tipo que se ha pasado media vida en Washington es ahora el cruzado de los valores de la auténtica América. ¿Qué más da? Las campañas las ganan los valientes o, en ocasiones, los suicidas. Ayer hasta las mujeres casadas prefirieron, según los sondeos, al ex marido de Marianne Gingrich.


Todos los republicanos que han ganado en Carolina del Sur desde 1980 han terminado haciéndose con la candidatura. Es la clase de estadística que se cumple siempre… hasta que deja de cumplirse. En cualquier caso, cada victoria genera su propia dinámica que borra las percepciones anteriores y obliga a comenzar de nuevo. El discurso que decía que Romney había ganado las dos primeras citas ya es viejo. Primero, porque al final en Iowa ganó Santorum por un puñado de votos. En segundo lugar, porque lo ocurrido ayer pone un interrogante sobre las encuestas hechas hasta ahora en Florida, que concedían a Romney una clara ventaja, y desde luego restan todo valor a las encuestas nacionales.


Josh Marshall está convencido de que Gingrich no puede ganar. Más pronto que tarde, los pesos pesados republicanos se alzarán para impedirlo porque eso es garantía de una derrota ante Obama (algunos datos lo demuestran) que además puede arrastrar a todo el partido republicano en las elecciones al Congreso. Yo no estoy tan seguro. No que no lo vayan intentar –había que ver el gesto serio de Karl Rove anoche en Fox News–, sino que tengan éxito. Los votantes de Gingrich también consideraban una prioridad encontrar a un candidato que pueda vencer a Obama, eso que allí llaman la ‘electabilidad’.


Por lo demás, en la Casa Blanca tienen que estar encantados con las noticias de Carolina del Sur.


Romney no entusiasma a los medios de comunicación. Lo que sí es seguro es que la mayoría de los periodistas aborrece a Gingrich. Lo han visto mentir tantas veces, saben que la demagogia es un concepto que se queda tan corto para describirlo que no se creen que sus compatriotas puedan fiarse de él. Lo han dado por muerto en innumerables ocasiones y nunca termina de quedarse quieto bajo la lápida.


En el fondo, subyace una idea que aparece en muchos artículos: ¿ha cambiado tanto la base de partido republicano que los medios ya no son capaces de reconocerla? Los demócratas demostraron que un candidato ‘del aparato’, como Clinton, puede perder si el rival arrastra la pasión y convicción necesarias para superar todos esos obstáculos. Cuando les decían a los partidarios de Obama que él no podía ganar a diferencia de Clinton (¿un político negro casi sin experiencia?), respondían que no estaban de acuerdo pero en el fondo les daba igual. No iban a dejar que un análisis supuestamente objetivo de los medios sustituyera a lo que les decía su corazón.


Romney es el John Kerry de los republicanos. Experiencia probada. Dinero de sobra. Mensaje frío pero coherente. Carisma escaso pero suficiente. Al final, un candidato de papel fácil de atacar desde varios lados cuyo único activo es la posible impopularidad del presidente.


Por el contrario, como dice Connie Bruck en The New Yorker, Gingrich crea sus propias reglas. Cuanto mayor sea la confusión en el partido republicano o peor sea la situación económica de EEUU, mejor para él. Puede estar en lo más alto de los sondeos y dos semanas después caer como un peso muerto para volver a recuperarse. Es el político antijesuítico. Es posible que la mayoría piense que en tiempos de tribulación es mejor no hacer mudanzas. En caso de crisis, él siempre prefiere acercar la mecha al barril de pólvora. A ver qué pasa.


Tampoco nadie pensaba que Bill Clinton podía ganar a George H.W. Bush cuando empezaron las primarias de 1992.


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Un detalle que no recordaba. Hasta abril, el partido obliga a las primarias republicanas a no conceder al ganador todos los delegados en disputa, como era habitual hasta ahora, sino a introducir un factor de proporcionalidad. Eso puede alargar la lucha durante muchos meses. Por ejemplo en Carolina del Sur el vencedor se lleva la mayoría de los delegados pero un número importante se reserva al ganador en cada condado. Por otro lado, anoche leí que la victoria de Gingrich iba a ser tan contundente que al final se quedaría con todos los delegados.


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14.20


Nate Silver se pregunta en un larguísimo análisis si estas primarias desafían el paradigma habitual en una contienda electoral. Es decir, en vez de ser “More of the Same”, son del tipo “This Time Is Different”. Lo tiene difícil, ya que él se ocupa de analizar encuestas y estas están siendo muy volátiles. Termina diciendo:


My view is that Mr. Gingrich’s win in South Carolina is not enough to be paradigm-breaking. But if he follows it with a win in Florida, all bets are off. Not only would that represent further evidence of Mr. Gingrich’s strength, but it would suggest that we had been weighing the evidence wrongly all along.


20.00


Me comentan que la mayoría de los estados concede los delegados de forma proporcional, pero no todos, y no sólo hasta abril. Esto antes era habitual en las primarias demócratas, pero no en las republicanas.


Ocho argumentos sobre Megaupload

Ocho argumentos sobre Megaupload:

1. Ser grande, gordo y excéntrico no es delito. La bondad o maldad de Megaupload es un debate donde poco importa que su fundador llevase vida de estrella del rock.


2. Es cínico defender a Megaupload como si fuese un inocente servicio de almacenaje de archivos en la nube. La mayoría de los que pagaban por sus cuentas premium no lo hacía para guardar sus ficheros –hay otros servicios similares que son gratis–, sino para ver películas y descargar archivos pirateados.


3. Esta empresa no sólo cobraba por acceder sin restricciones a su almacén, sino que pagaba cifras significativas a los uploaders: los usuarios más activos, que subían a sus servidores las películas o series más deseadas. Era la recompensa para el que se mete en el cine con una cámara de vídeo para subir un estreno a Internet. Si la piratería exige ánimo de lucro, aquí lo había; otra cosa es el P2P.


4. Si el FBI ha podido actuar contra Megaupload con la legislación vigente, ¿para qué hace falta aprobar leyes extraordinarias y lesivas para otros derechos fundamentales, como la estadounidense SOPA o nuestra ley Sinde?


5. Pensar que el cierre de Megaupload acabará con la piratería digital es tan ingenuo o tan falaz como lo que hizo George W. Bush al declarar el fin de la Guerra de Irak encima de un portaaviones a los dos meses de comenzar la invasión. Ya cerró Napster y dio igual.


6. El gran número de abonados de Megaupload demuestra que es falso que en Internet triunfe el “todo gratis”. Además de lo que ya cuesta un ADSL, la gente está dispuesta a pagar por los contenidos si el precio es razonable. Ya pasa con la música, con aplicaciones como Spotify. O con los videojuegos, con plataformas como Steam. ¿A qué espera el cine para ofrecer un servicio similar?


7. Perseguir los presuntos delitos de Megaupload es compatible con devolver los archivos privados a los usuarios legales de esta web. También los hay.


8. Mi enhorabuena al FBI por la operación. ¿Para cuándo otra contra los paraísos fiscales o la megaconspiración financiera?


Obama: la cautela como razón de ser

Obama: la cautela como razón de ser:


¿Quieres saber por qué los presidentes de EEUU tienen una conducta imperial en las relaciones exteriores? Una de las razones menos citadas tiene que ver con la limitación de su poder en política interna. A pesar de que se trata de un sistema presidencialista –la “república imperial” lo llamó Raymond Aron–, la Casa Blanca se encuentra extraordinariamente condicionada por la intervención del Congreso en política económica. La idea de que el presidente puede hacer lo que quiera quedó hace tiempo sepultada en los libros de historia. Aún más desde que el clima partidista de la vida política en Washington, lo que nosotros llamaríamos la crispación, ha acabado con los moderados dentro de cada partido.


The New Yorker publica un largo reportaje, cuya materia prima son los informes que recibe Obama en la Casa Blanca y sus respuestas a las ideas y propuestas que le llegan del Gabinete y equipo de asesores. Esas notas, a veces tan breves como un par de palabras o una idea subrayada, le definen a la perfección. El artículo sirve como una radiografía completa de la Administración de Obama y confirma su imagen, ya comentada en muchos otros artículos, de un político precavido y centrista, nunca demasiado valiente, que apostó buena parte de su capital político a una quimera: la capacidad de Washington de consensuar políticas entre los dos grandes partidos con vistas a encontrar soluciones a las grandes crisis.


Desde el primer momento, Obama escuchó sobre todo a los economistas como Geithner y Summers que le aconsejaban cautela en la respuesta a la crisis. Una vez decidida la adopción de una política de estímulo fiscal, casi todos aconsejaron limitar en la posible la cuantía de la intervención con fondos públicos. Fue de especial importancia la opinión de Lawrence Summers (un infiltrado de Wall Street, según los sectores más progresistas de los demócratas), que alertaba sobre el peligro de ir demasiado lejos.


Además del peligro de hacer imposible cualquier acuerdo con los republicanos, Summers alertó de que los mercados financieros podían interpretar la ley en estudio como prueba de que EEUU no era serio en la lucha contra el déficit. Actualmente, y al ser un valor refugio frente al caos de la eurozona, EEUU paga intereses casi negativos por su deuda.


Los economistas convencieron a Obama de que la cuantía del estímulo no podía superar los 900.000 millones de dólares, cuando economistas como Krugman pedían una cifra mucho mayor. La búsqueda del consenso con los republicanos terminó en fracaso, como ha ocurrido a lo largo de todo su mandato. Sólo tres senadores republicanos apoyaron una ley que incluía el uso de 787.000 millones.


Axelrod and other Obama political advisers saw anti-Keynesian rhetoric as a political necessity. They believed it was better to channel the anti-government winds than to fight them. As much as it enraged Romer and outside economists, the White House was on to something. A President’s ability to change public opinion through rhetoric is extremely limited. George Edwards, after studying the successes of Franklin Roosevelt, Lyndon Johnson, and Ronald Reagan, concluded that their communications skills contributed almost nothing to their legislative victories. According to his study, “Presidents cannot reliably persuade the public to support their policies” and “are unlikely to change public opinion.”


El reportaje describe a un Obama a merced de los acontecimientos. Es una demostración de lo que dejó claro desde los primeros meses de su presidencia. A pesar de todas sus críticas a la forma de hacer política en Washington, nunca fue, ni siquiera en sus comienzos en Chicago, un político dispuesto a planteamientos radicales o simplemente ambiciosos. Es un centrista al que sus enemigos catalogan de radical, y por tanto está condenado a decepcionar tanto a sus rivales como a los partidarios que aspiran a que esa imagen (falsa) termine convirtiéndose en realidad.


Es decir, Obama como test de Rorschach.


Foto: Flickr de la Casa Blanca.

Las falacias del arzobispo

Las falacias del arzobispo:

El arzobispo de Tarragona, Jaume Pujol Balcells, concedió ayer una entrevista en TV3 para traernos su palabra, obra y oración. De entre las muchas perlas que monseñor nos dejó, hay cuatro falacias que me han llamado especialmente la atención. Mis comentarios van detrás de sus entrecomillados.


Una mujer no puede oficiar misa porque cada uno tenemos nuestra función. Yo tampoco puedo hacer algunas funciones que hacen las mujeres. No puedo traer hijos al mundo”. El arzobispo confunde los genes con una creación cultural: lo biológico con una profesión. Para que las mujeres puedan oficiar misa católica, bastaría con que cambiase el criterio del empleador. Pero por mucho que el Vaticano se empeñe, es difícil que nuestro arzobispo dé a luz (o la vea).


Su comportamiento [el de los homosexuales] no es adecuado ni para ellos ni para la sociedad”. El voto de castidad es mucho menos adecuado tanto para el clero como para el resto de la sociedad. Y no conozco a ningún gay que pretenda imponer su elección sexual a los demás.


A las mujeres de mi iglesia siempre les digo lo mismo: a quien tienes que cuidar más es a tu marido, él es el hijo más pequeño de la casa, ya sabéis por qué lo digo”. ¿Considera monseñor que un varón es una especie de débil mental? ¿Da esos mismos consejos a los hombres de su iglesia?


La iglesia puede hablar, pero después no obligamos a nada porque no tenemos Mossos d’Esquadra ni prisiones”. En la historia del hombre, esto es una reciente y agradable novedad. En España, hace apenas 35 años que tal cosa es verdad. La pérdida de ese poder del Vaticano sobre los demás no fue por propia voluntad.


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Más coherencia eclesiástica: la Iglesia cuestiona que la vicepresidenta Saénz de Santamaría, casada por lo civil, sea la persona ideal para dar el pregón de Semana Santa de Valladolid. Es la misma Iglesia que casó a una mujer divorciada en la Catedral de la Almudena.


Ya vale de reír, Obama

Ya vale de reír, Obama:


Si ya se reía Obama con el resultado de las primarias de Carolina del Sur, cuando le hablen sobre los datos fiscales de Mitt Romney se le van a saltar las lágrimas de la risa. La portada es un buen resumen del inmenso alivio que a priori debe sentir la Casa Blanca al observar el curso de la contienda republicana.


Parece claro que si los republicanos eligen a Newt Gingrich, a Obama le será más fácil movilizar a las bases demócratas, en parte decepcionadas por las promesas no cumplidas por el vencedor de las elecciones de 2008.


[Podría ser una de las primeras ediciones del sábado de The Washington Post. En las siguientes ya apareció la foto de Gingrich en la celebración de su victoria. Pero no, es una parodia.]


Otro favor para Obama. Romney ha hecho pública su declaración de la renta de 2010 y una estimación de la de 2011. En 2010, tuvo unos ingresos de 21,7 millones de dólares, de los que pagó un 14% de impuestos. El bajo porcentaje se debe a que la mayoría de sus ingresos procede de rentas de capital. No es un delito, pero no da mucha credibilidad al argumento, habitual entre candidatos, de que él sí sabe lo dura que está siendo la crisis para el norteamericano medio.


Además, la información facilitada incluye el molesto hecho de que Romney tuvo ese año una cuenta en Suiza (y otras en los paraísos fiscales de Bermuda y Caimán) que fue clausurada porque alguien decidió que podía ser un poquito embarazosa. Seguro que tenía ese dinero allí como muestra de confianza en la economía norteamericana.


Ya vale de reír, Obama, que te va a dar algo.


Por cierto, se ha escrito en muchos sitios que ningún presidente ha salido reelegido en décadas con el nivel de paro que soporta actualmente EEUU. Es cierto, pero hay otra hipótesis que favorece a Obama. Desde 1956, ningún presidente ha perdido en las urnas si el desempleo ha bajado de forma constante en los dos años anteriores a las elecciones.


Those precedents bode well for Obama. Unemployment was 9.8 percent in November 2010, two years before voters decide whether Obama gets to stay in the White House. It was down to 8.7 percent in November 2011, a year before the vote. It fell to 8.5 percent in December and is expected to fall further by Election Day.

La insoportable inutilidad del Parlamento

La insoportable inutilidad del Parlamento:


Inaudito. ¿Cómo pueden los políticos pedir respeto al Parlamento cuando ellos mismos no lo tienen? La noticia del cambio de la forma de elegir a los miembros del CGPJ ha estado toda la tarde en elmundo.es. Es obviamente un asunto de gran trascendencia.


Soraya Sáenz de Santamaría no ha hecho referencia al tema en su comparecencia en la Comisión Constitucional, excepto muy al final, cuando ya los grupos de la oposición no podían intervenir. El socialista Jáuregui ha protestado y el presidente ha dicho que la sesión había concluido. Se ha oído la voz de la vicepresidenta decir “yo no tengo inconveniente en..” y se ha cortado el sonido.


Esto es imposible que ocurra en el Reino Unido. Allí si el Gobierno pretende anunciar un cambio legislativo (no el proyecto de ley aún) comparece a petición propia en la Cámara de los Comunes. También allí es muy posible que aparezca antes la noticia en un medio de comunicación, como también es muy posible que el presidente de la Cámara se lo reproche al ministro correspondiente por ser una falta de respeto al Parlamento, y el ministro (por mantener las formas) pedirá disculpas.


Aquí un vicepresidente o ministro se presenta en la comisión para dar un mitin y se guarda en el bolsillo un anuncio tan importante y así impide que la oposición dé su punto de vista y lleve a cabo su función de controlar al Gobierno. Pues eso, el Congreso está para dar mítines.


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Artículos con este tema siempre tienen que acabar con las palabras: y del Senado, ya ni hablamos.


Foto del Flickr de Mr. Weeeee.

Capitalismo de casino

Capitalismo de casino:

Imaginen que soy un inversor multimillonario. Imaginen que me planto con mi puro, mi chequera y mi sombrero de chistera en Francia, o en Alemania, o en cualquier otro país civilizado de esos que se supone queremos imitar. Imaginen que –como buen empresario “liberal”– busco apoyo y dinero público para montar mi negocio privado: una docena de casinos con sus hoteles y sus campos de golf; un Las Vegas en el arrabal de Europa; un paraíso fiscal.


Imaginen que pido al Gobierno que me regale suelo, que me ponga una estación de AVE, que me construya una línea de metro, que me muevan un vertedero, que me echen a un poblado chabolista y que me perdonen los impuestos. Imaginen que también exijo que me cambien la ley de Juego, la ley de Enjuiciamiento Civil, la ley de Extranjería, la ley Antitabaco, el Estatuto de los Trabajadores, la ley de Blanqueo de Capitales y la ley de Procedimiento Laboral. Imaginen que, además de todo esto, reclamo que se permita el juego a menores, la entrada a ludópatas en mis casinos y un aval del Estado para algunos de los préstamos que vaya a necesitar. Si mi negocio va bien, los beneficios son míos; si quiebra, los contribuyentes tendrían que pagar.


A cambio de que me reescriban las leyes, me regalen el suelo, me avalen los préstamos, me permitan explotar a mis empleados y me perdonen los impuestos, yo prometo dar trabajo a los nativos. Ya saben, empleo de calidad: camareros mal pagados, crupieres, estafadores, matones, sirvientas para hacer las camas y prostitutas para deshacerlas.


La pregunta: ¿cuánto tardaría el Gobierno de ese país civilizado en mandarme a pasear? Pues la oferta no es hipotética. Este capitalista de casino existe y la Comunidad de Madrid está dispuesta a jugar.


Romney no para la hemorragia

Romney no para la hemorragia:


En el último debate de las primarias republicanas, Newt Gingrich se mostró particularmente conciliador con sus rivales. En el mundo real, sigue corriendo la sangre. Este anuncio de un grupo proGingrich en Florida hunde en el corazón de Romney una espada que lleva el nombre de Obama. Ver al presidente decir “estoy de acuerdo con Mitt Romney” o a este decir en su época de gobernador de Massachusetts que no es “un republicano partidista” es lo más parecido al beso de la muerte.


Al ser Florida, también hay anuncios dirigidos a la comunidad hispana. Este anuncio de radio en español acusa a Romney de estar en contra de la Dream Act y de gozar del apoyo de los grupos de Arizona partidarios de frenar la inmigración. En realidad, lo ha pagado una SuperPAC de los demócratas, pero sirve a los intereses de Gingrich, que en ocasiones ha tenido una actitud más realista en relación a la inmigración. No siempre, porque todo depende de por dónde sopla el viento.



Obviamente, Romney no ha optado por el desarme unilateral. El anuncio, este sí directamente de su campaña, va contra el trabajo de Gingrich en favor de los lobbies y su despedida deshonrosa de la Cámara de Representantes.


Los problemas de Romney empiezan por él mismo, más allá de los ataques que reciba desde el campo de Gingrich. Ayer el informativo de la NBC dedicó sus cuatro primeros minutos a la información aparecida en su declaración de impuestos, incluidas las cuentas en paraísos fiscales. La polémica está destruyendo uno de los puntos fuertes de su campaña: su capacidad para derrotar a Obama al no recabar votos sólo del sector más conservador. Sus números negativos comienzan a ser casi tan malos como los de Gingrich.


El rechazo que provoca incluso es muy significativo entre los que votan más republicano que la media: los votantes de raza blanca e ingresos inferiores a 50.000 dólares anuales. Si esa tendencia se confirmara, no es que Romney lo tendría difícil para derrotar a Obama. De hecho, lo tendría imposible para ganar la candidatura republicana.


La última encuesta de Florida –creo que más fiable que las anteriores– da dos puntos de ventaja (36%-34%) a Romney sobre Gingrich. Ese mismo sondeo ponía al ex gobernador 12 puntos por delante hace poco más de dos semanas. La tendencia es obvia. Lo único que puede salvar a Romney de otra derrota clara es que mucha gente de Florida ya votó por correo antes de las primarias de Carolina del Sur.

Clay Davis, un modelo para la Comunidad Valenciana

Clay Davis, un modelo para la Comunidad Valenciana:

11.40


Algunas opiniones sobre el veredicto del jurado. José Yoldi, El País:



Es un gran día para el Partido Popular, que ve absueltos a dos de sus líderes, y para la corrupción en general, que puede apreciar cómo con un poco de perseverancia sus latrocinios pueden quedar impunes. Pero también es el día más triste para la justicia puesto que los españoles lo recordarán como aquel día en que fue pisoteada por cinco sordos y ciegos.


Arcadi Espada, El Mundo:


Durante tres años la inmensa mayoría de periódicos españoles, liderados por El País, declararon a Camps culpable. Ninguno de ellos exhibe hoy algo parecido a una disculpa antes sus lectores, una mínima contricción, un leve rapto de vergüenza. Sólo un generalizado intento de salvar la cara, con las estratagemas lingüísticas, morales, más patéticas. Es esta falda de hondura, de trapío moral, la que liquida al periodismo.


Ignacio Escolar, Público:


La verdadera y flagrante injusticia es que el presidente que contrató 14 millones de euros con su “amiguito del alma”, que pagó 15 millones por una maqueta y un proyecto de un rascacielos jamás construido de Santiago Calatrava o que entregó otros dos millones a Urdangarin, sólo haya sido juzgado por una anécdota menor, por los 12.000 euros en trajes.


Lucía Méndez, El Mundo:


El jurado ha absuelto a Francisco Camps de la misma manera que le absolvieron los votantes dándole la mayoría absoluta en las elecciones autonómicas. Camps se ha bañado en el Jordán de la justicia de sus conciudadanos, donde han sido perdonados sus pecados. Los valencianos que le han juzgado creen en la palabra de Camps como él cree en la palabra de Dios.


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Clay Davis, el personaje más encantadoramente corrupto de ‘The Wire’, y Francisco Camps. Desde hoy sabemos que Valencia es como ‘The Wire’ pero sin Lester Freamon.


El ex presidente valenciano ha salido absuelto del juicio. Camps sostuvo en su testimonio que no paga con tarjeta de crédito para no dar lugar a sospechas sobre su honorabilidad. Por alguna razón, quería que creyéramos que en la historia de la corrupción resulta muy extraño que se paguen sobornos en metálico.


Si el argumento nos parece difícil de creer es porque no hemos asistido al juicio. Algunas de las frases han sido memorables. Así respondió Ricardo Costa a la pregunta sobre una llamada telefónica al cabecilla de la red Gürtel:


Estaba buscando cien gramos de caviar para cenar con mi familia y no sabía dónde comprarlo porque no suelo tomar nunca, y pregunté a Pérez por si él sabía dónde obtenerlo.


¿Quién no ha tenido un antojo de caviar en un momento dado y ha descubierto que no se vende en Valencia y que sólo lo puede conseguir el tipo que hace regalos a los gobernantes de la Comunidad Valenciana? Y los hace porque es una persona muy generosa con sus amigos sin que eso tenga nada que ver con el hecho de que facturó millones gracias a los contratos que recibía del PP valenciano.


“Hemos pagado incluso 30.000 euros a una empresa que se llama Milano para pagarle los trajes al presidente Camps”, se escucha en una grabación a la administradora de una de las empresas de la trama. La mujer  se desdijo después y afirmó que en ese momento estaba muy “nerviosa”. La pregunta: ¿colará esta excusa en futuros juicios en los que la policía cace a una persona reconociendo un delito en una conversación grabada? Fuera de Valencia, es poco probable.


Todos los elogios que Camps dedicaba en privado al jefe de la Gürtel (alias “amiguito del alma”) se deben a que él es así. “Entrañable”. Eso mismo, como Clay Davis.


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Gracias por el vídeo, Pablo.


Por cierto, qué doblaje más horrible le pusieron a Clay Davis en la serie.

Tortura en Libia: un negocio que no cierra

Tortura en Libia: un negocio que no cierra:


La nueva Libia se parece bastante a la vieja Libia. La única forma de contemplar con un poco de optimismo las últimas noticias es pensar que en realidad la nueva Libia no ha nacido aún, y que lo existe ahora es el epílogo del horror anterior. Desde luego, nada que ver con los maravillosos discursos de Cameron y Sarkozy en Bengasi y con las promesas de las nuevas autoridades libias.


Las torturas en las prisiones se realizan de forma sistemática, no sólo en las cárceles, sino en cualquier recinto con presos capturados por las milicias sin ningún tipo de control por parte del Gobierno. ¿Cómo van a exigir a las milicias que no hagan algo que militares y policías hacen con total impunidad?


Médicos sin Fronteras ha anunciado que suspende su trabajo en la cárcel de Misurata. Desde agosto, han atendido a 115 personas con heridas relacionadas obviamente con malos tratos, incluidas quemaduras de cigarrillos. En el colmo del descaro, los libios les entregan presos para que los curen y dejarlos en condiciones de seguir siendo torturados.


“Some officials have sought to exploit and obstruct MSF’s medical work,” said MSF general director Christopher Stokes. “Patients were brought to us in the middle of interrogation for medical care, in order to make them fit for further interrogation. This is unacceptable. Our role is to provide medical care to war casualties and sick detainees, not to repeatedly treat the same patients between torture sessions.”


Amnistía Internacional ha confirmado la denuncia.


El uso de palabras como militares o policías es relativo. No hay más autoridad que la que ostenta aquel que está en condiciones de imponerla por la fuerza. A veces, son fuerzas de seguridad del nuevo régimen, o como queramos llamarlo. A veces, son milicianos de un clan que controla una zona. Eso le da derecho a detener y torturar.


Nada de esto puede sorprender. A principios de mes, milicias rivales se tirotearon durante dos horas en el mismo centro de Trípoli. Hubo cuatro muertos. Ese enfrentamiento se inició cuando un grupo de Misurata quiso llevarse por la fuerza a un grupo de presos. Ya nos podemos imaginar lo que iba a ocurrir con ellos. El poder de torturar es un privilegio que se disputa con las armas con la mano.


La venganza ha estado en el origen del derrocamiento del régimen de Gadafi, como quedó demostrado en las imágenes de su linchamiento. Al principio, se suele decir que el asesinato de un dictador es algo reprobable pero difícil de evitar. Son años o décadas de terror e impunidad, y es imposible impedir reacciones de odio y violencia hacia los máximos responsables de la tiranía.


Luego, descubres que de esa semilla no puede salir nada bueno.

Dispara a Obama (de momento, es broma)

Dispara a Obama (de momento, es broma):


Qué mejor forma de acabar un día de tiros en el campo que posar con una camiseta con la cara de Obama agujereada a balazos. La imagen es tan divertida que un policía de Arizona la colgó de su página de Facebook. ¿LOL?


Obviamente, el Servicio Secreto no tiene tanto sentido del humor.

Gingrich morirá matando

Gingrich morirá matando:


Todos dicen que Newt Gingrich perdió anoche en el debate su última oportunidad de confirmar en Florida la remontada iniciada en Carolina del Sur. Es más, los sondeos están ampliando la ventaja de Mitt Romney. Quizá sea porque si algo le sobra a Romey es dinero y ha inundado Florida de anuncios, mientras que su principal rival ha tenido una presencia mucho menor en las pantallas.


Y porque Gingrich no puede bajarse de la bicicleta. Si deja de pedalear, se cae. Todo intento de congraciarse con el establishment republicano con una actitud más moderada fracasará (y además ya lo han dado por imposible). Su única alternativa es representar el papel del candidato loco. El anuncio de arriba (“Blood Money” se titula, nada menos) comienza a emitirse mañana. Gingrich y los SuperPAC que le apoyan han concentrado sus recursos económicos en los últimos días de campaña. Se vota el martes. Veremos si la táctica les da resultado.


La única esperanza de Gingrich es aguantar hasta el supermartes y recibir el apoyo mayoritario de los conservadores en los estados del sur. Su único problema: es probable que Santorum aguante hasta entonces. Romney nunca machacará a Santorum porque le conviene que saque un buen resultado en Florida y contribuya a dividir el voto más derechista.


No se deben sacar muchas conclusiones de las encuestas nacionales en este momento de las primarias, tampoco de las que enfrentan a Obama con cualquier candidato republicano. Incluso así, hay datos que llaman la atención, aunque es obvio que pueden cambiar. Por ejemplo, el hecho de que Gingrich derrota a Romney entre los votantes republicanos, y que Obama gana a Gingrich por una distancia inmensa. ¿En qué mundo vivirán esos votantes? ¿Querrán vencer o sólo quieren soltar el cabreo que llevan acumulado?


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“Soy Romney y apruebo este mensaje”, dicen al final por imperativo legal los anuncios del candidato. Por lo visto, que los apruebe no quiere decir que los haya visto.


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Este es el típico gráfico que tiene que poner muy nerviosos a los republicanos.


21.30



Este es el último anuncio de Gingrich contra Romney. Confirmado: va a saco contra su rival.

Estamos tocando el fondo (1)

Estamos tocando el fondo (1):

La reacción de algunos líderes del PP ante la sentencia de Camps delata su sentido ético: se definen más cerca del latrocino que de la honradez. Se pregunta Dolores de Cospedal: “¿Quién repondrá la honorabilidad de Camps y Costa?”. Esa tarea es imposible después de lo visto y oído durante el juicio, pero cabe presumir que a esta señora la cohabitación de los altos cargos de la Administración con presuntos delincuentes encarcelados que, presuntamente, roban las arcas públicas, certifica la honorabilidad. Otra cuestión es que un jurado popular decida por un solo voto que no se ha podido probar la existencia de regalos que los acusados, por otra parte, agradecen con un entusiasmo en lo afectivo propio de enamorados.


Vivimos tiempos de júbilo para los afines a la ideología de los absueltos, y de desánimo para los demás, como si el dinero que sustraen los corruptos fuera sólo de los que no les votan. Cabe preguntar a doña Dolores, siguiendo el estilo del presidente de la nación, que siempre ha estado en comunicación con Camps y nunca, por lo visto, ha dudado de su inocencia (a diferencia del propio acusado que redactó un documento declarándose culpable que decidió no entregar en el último momento): ¿quién repondrá la honorabilidad a los testigos que han pasado por la sala aportando inequívocas pruebas de culpabilidad de los acusados? Y, por último: ¿quién repondrá el caviar en la despensa de los absueltos? El negocio es rentable.


Camps se declara feliz como militante del PP: es el partido que le corresponde, ahí está entre los de su condición, le comprenden y le respetan.

Twitter, la ley y la censura

Twitter, la ley y la censura:


La expansión global de Twitter le obliga a trasladar a otros países del mundo la misma situación que tiene en EEUU. Está obligada a respetar la ley y no puede negarse a cumplir la orden de un tribunal. Ayer anunció que está en condiciones técnicas de hacerlo en el caso de que un juez le fuerce a borrar un mensaje en la red social, pero sólo en el país sobre el que tenga competencia. Es decir, un ‘tweet’ eliminado en España podrá seguir viéndose en el resto del mundo.


¿Censura? No voy a decir que sea un paso en favor de la libertad de expresión, pero sí que es una medida neutra en ese sentido con algunos puntos positivos. Todo depende del número de países en los que Twitter instale oficinas y de la actitud de la empresa cuando comience a recibir presiones políticas y en su caso requerimientos judiciales.


Tenemos un precedente favorable. Cuando el Departamento de Justicia norteamericano consiguió que un juez ordenara a Twitter la entrega de datos de varias personas relacionadas con Wikileaks, la empresa peleó en los tribunales para que la decisión judicial no fuera secreta, como era la intención del Gobierno, y pudiera ser comunicada a los afectados, entre los que estaba una diputada islandesa.


De entrada, hay algo que nadie puede discutir. Una multinacional no puede negarse a cumplir la ley de los países en los que tiene presencia física. Imaginemos lo que diríamos si  Goldman Sachs, Shell o Boeing intentaran hacer precisamente eso.


En cuanto a equiparar borrar un mensaje con censura, casi nadie protesta cuando se borran mensajes o páginas enteras que fomentan el racismo, las amenazas violentas o la pedofilia. Borrar no es sinónimo de censurar.


Algunos han llegado a decir que de haber estado en vigor hace un año la política anunciada ayer Twitter no habría tenido el papel que jugó en la Primavera Árabe. Es ridículo. Sin oficina en El Cairo, no habría estado obligada a nada. Las amenazas del decrépito régimen de Mubarak habrían sido inútiles. Incluso si nos ponemos en el peor de los casos y un juez egipcio hubiera ordenado borrar ciertos mensajes, al final ese contenido podría haber llegado a las redes sociales egipcias a través de vías indirectas.


La apuesta es más elevada si pensamos en China. Los dirigentes chinos han tenido bastante éxito en plasmar el sueño de todo dictador. Crear una Internet propia encerrada detrás de un muro de protección dentro del cual se puede controlar la discusión, por ejemplo restringiendo el uso de ciertas palabras en determinados momentos. Es una muralla porosa. A los chinos no les resulta imposible saltarse la cibermuralla, pero ellos prefieren estar dentro que fuera. No porque acepten la censura, sino porque quieren estar más en contacto con sus compatriotas que con los extranjeros.


Si Twitter optara por instalarse en China, esa decisión pondría a prueba los límites de su nueva política. Sería en ese caso cuando cabría analizar hasta qué punto la empresa está dispuesta a arriesgar su reputación a cambio de obtener beneficios económicos. Tras lo ocurrido con Google, la empresa tiene que saber que el acceso al mercado chino no está exento de riesgos.


La EFF (Electronic Frontier Foundation) no se ha apresurado a apoyar ningún boicot de Twitter, en primer lugar porque no tiene sentido y después porque valora el intento de la compañía de aplicar esa política de forma transparente:


So what should Twitter users do? Keep Twitter honest. First, pay attention to the notices that Twitter sends and to the archive being created on Chilling Effects. If Twitter starts honoring court orders from India to take down tweets that are offensive to the Hindu gods, or tweets that criticize the king in Thailand, we want to know immediately. Furthermore, transparency projects such as Chilling Effects allow activists to track censorship all over the world, which is the first step to putting pressure on countries to stand up for freedom of expression and put a stop to government censorship.


Vigilar a Twitter en el futuro, como a cualquier otra empresa con tanto poder, es la respuesta más inteligente. Boicotearla sólo porque admite que está obligada a cumplir la ley es una actitud absurda.


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RePress: a WordPress plugin for proxying around national firewalls.

La ciberceguera del PSOE

La ciberceguera del PSOE:


El PSOE está en plenas primarias (o mejor, competición para elegir al líder del partido). El tema no es lo bastante importante como aparecer destacado en su web. Pero si nos fijamos un poco mejor…



Este espacio tan miserable, que sólo es un agregador de los últimos mensajes en las cuentas de Twitter de ambos candidatos, es lo único que se puede encontrar algo más abajo. Hoy además era el día en que Rubalcaba y Chacón celebraron dos actos realmente importantes. En el primero, Felipe González mostró su apoyo al ex vicepresidente. En el segundo, Fernández de la Vega hacía lo mismo con Chacón.


Aparentemente, lo que haya dicho Caldera es mucho más importante para el futuro del PSOE.


El argumento de que la web del PSOE debe ser imparcial en esta contienda no tiene sentido. Puede informar ampliamente de la campaña sin ser partidista, y por ejemplo promover que los dirigentes que apoyan a Rubalcaba o Chacón expliquen ahí sus razones. Es un duelo hecho con pocos medios económicos y cualquier ayuda sería, supongo, bien recibida.


No hay palabras para describir tal ejemplo de ceguera y desatino. ¿No debería estar el PSOE poniendo ahora esta campaña en la primera línea de su actividad, incluida su página web? ¿Aprovechar esa publicidad gratuita para buscar que se vuelva en su favor? Ya habrá tiempo de centrarse en la oposición al Gobierno de Rajoy (toda una legislatura, nada menos). Es el momento de  vender un nuevo PSOE, aunque los candidatos no sean precisamente nuevos.


Pero no. La web prefiere no promover ningún debate. Ni intentar hacer ver a los militantes que lo más importante que está ocurriendo es la elección de su secretario general.


Lo mismo la gente se anima y se pone a opinar. No lo quiera Pablo Iglesias, por Dios. En los partidos el debate interno es un arma que carga el diablo.

Cosas que hacer en sábado cuando no estás muerto

Cosas que hacer en sábado cuando no estás muerto:


‘The Pirates! In an Adventure with Scientists’, la última película de la factoría Aardman (la de Wallace y Gromit). Muy bueno el tráiler, pero me temo que el chiste del leproso no va a aparecer.


–¿La gran muralla china vista desde el transbordador? No. ¿Los esquimales usan cien palabras distintas para nombrar a la nieve? No exactamente. ¿Ocho vasos diarios de agua? Tampoco.


–Los mejores montajes del director. Yo bajaría bastante el de ‘Blade Runner’ y subiría el de ‘El submarino’.

–La ‘voz de Dios’ en los tráilers sólo puede ser de hombres.

–30 películas que se estrenan el 2012.

–La carrera de Liam Neeson se está yendo por el retrete (con spoilers).

–Si los carteles de cine contaran la verdad.

–La escena del orgasmo de Meg Ryan con algunos invitados.

Lana del Rey, una aparición sospechosa.

–La primera revolución sexual… en 1800.

–Son buenos los faros del Audi.

–Ovación al recogepelotas en el Open de Australia.

Rajoy y Montoro, Tip y Coll.

–No intentes esto con tu microondas.

–Levanta la vista del pu** teléfono.

–El parque nacional de Yosemite.

–Mitos sobre el espacio (gracias al cine).

–Fotógrafos posan con sus fotografías.

–Titular cómico de la semana: Can A Monkey Beat A Hedge Fund?

–Me caí sobre el bote salvavidas, versión Lucía Etxebarria.

–Ideas francesas: un parque temático dedicado a Napoleón.

–La amistad de Jesse Owens y Luz Long en los Juegos de Berlín: dudoso.

–Museos: un bisonte de la Edad de Hielo. Aún mejor: árabe atacado por leones.


–El sistema penitenciario de EEUU, según un reportaje de The New Yorker:


Mass incarceration on a scale almost unexampled in human history is a fundamental fact of our country today —perhaps the fundamental fact, as slavery was the fundamental fact of 1850. In truth, there are more black men in the grip of the criminal-justice system—in prison, on probation, or on parole—than were in slavery then. Over all, there are now more people under “correctional supervision” in America —more than six million— than were in the Gulag Archipelago under Stalin at its height. That city of the confined and the controlled, Lockuptown, is now the second largest in the United States.

jueves, 26 de enero de 2012

lunes, 23 de enero de 2012

sábado, 21 de enero de 2012