
La reacción homófoba del cardenal peruano Juan Luis Cipriani contra
un proyecto de ley para legalizar la unión de parejas del mismo sexo,
que se apresta a debatir el parlamento, alienta duras críticas en este
país suramericano.
Cipriani, según los críticos, incurrió en homofobia con su rechazo al
proyecto, así como al intentar descalificar al autor, el parlamentario
Carlos Bruce, acusándolo de usar su curul para justificar o defender su
opción sexual.
El agredido se negó a responder por no descender al nivel al que
llevaba el cardenal el tema y dijo que solo acepta discutir ideas,
además de señalar que no le extraña la reacción del personaje emblema de
los sectores más conservadores.
En su programa semanal de radio y televisión, Cipriani, de la secta
conservadora Opus Dei, sostuvo que el proyecto es “una caricatura de
matrimonio gay” y un paso hacia la consagración de este tipo de unión.
Bruce lo niega y señala que solo se trata de que las uniones entre
personas del mismo sexo tengan los mismos derechos que los
heterosexuales, como heredar el uno al otro o acogerse al seguro médico
del otro, por tener una vida en común.
Del lado de Cipriani se puso el exoficial de la Armada Carlos Tubino,
parlamentario del grupo de seguidores del expresidente Alberto
Fujimori.
En una red de Internet, Tubino apeló a los principios católicos para
afirmar que la mayoría rechaza la unión entre homosexuales, lo que
determina que “nuestra sociedad no es liberal, Âíes antigay!”.
Que alguien le informe al congresista Carlos Tubino que hace mucho
tiempo abandonamos las cavernas. Él aún permanece en la cueva, respondió
el jurista Ronald Gamarra.
“Los combatiremos. Lucharemos contra los que buscan degradarnos
moralmente y contaminar a nuestras fuerzas armadas”, respondió Tubino,
aunque Bruce aclaró que su proyecto nada tiene que ver con los
militares.
El presidente del Movimiento Homosexual de Lima, Giovanni Infante,
recordó que el fujimorismo, al que Cipriani está vinculado, se ha
opuesto a cualquier ley de igualdad para los homosexuales y también
bloqueó una ley para sancionar con mayor dureza los crímenes de odio.
“Están siendo absolutamente consecuentes: son un grupo político creado para odiar y matar de modo sistemático”, señaló Infante.
También el Centro de Promoción y Defensa de los Derechos Sexuales y
Reproductivos (Promsex) defendió el proyecto de legalización de las
uniones entre homosexuales y señaló que busca que solo busca estos
tengan los mismos derechos que tienen los heterosexuales casados.
George Liendo, representante de Promsex, explicó que el proyecto
reconoce la formación de sociedad de ganancias comunes y su división en
caso de divorcio.
Explicó que, de aprobarse la norma, en caso de emergencias médicas,
cada miembro de la pareja podrá decidir sobre la atención al otro, como
familiar directo, y si uno de ellos es extranjero podrá tomar la
nacionalidad peruana, lo que se aplica a parejas heterosexuales.
Liendo recordó que el proyecto es el cuarto intento en 20 años de
legalizar las uniones homosexuales. El primero lo presentó en 1993 el
congresista de izquierda Julio Castro, lo que motivó una reacción
conservadora tan furibunda que impidió su debate.
Daniel Parodi, columnista de un diario local, comentó que el proyecto
no llega a la profundidad de otros países, que han legalizado el
matrimonio gay y hasta le han reconocido el derecho de adopción, y solo
otorga derechos recíprocos a una pareja del mismo sexo, lo que no
contradice a la religión.
El analista pregunta si el conservadurismo católico pretende
invisibilizar a los homosexuales y negarles los derechos civiles más
elementales debido a su opción sexual.
“¿Acaso la sociedad civil interfiere en las reglas de la Iglesia que es finalmente un foro privado?”, añade el comentarista.
En medio del debate han surgido propuestas que, para evitar las
reacciones contra la legalización de la unión homosexual, plantean que
la proyectada norma no mencione a esta sino que hable de las uniones
entre personas, incluyendo a las de familiares o amigos.
Liurka Otsuka, jurista de Promsex, reconoció que las reacciones
conservadoras pueden indicar que no hay condiciones para el avance de
los derechos de los homosexuales, pero es necesario seguir la lucha por
la igualdad plena y para todos.
SIBCI/ PL